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domingo, 25 de abril de 2010

Larga miurada como cierre

Decimoctava y última de feria
Sevilla, 25 de abril de 2010
Una larga miurada, en sus mayores tramos a caballo del sobresalto y del tedio, puso final a esta Feria de Abril 2010, que pese a las mil localidades que ha perdido la Maestranza con su reforma, sólo alcanzó los tres cuartos de entrada.
De los cinco toros de Zahariche que se lidiaron embistieron –siempre en sus condiciones propias-- cuarto y sexto, mientras que a los otros tres hermanos costaba un mundo ponerse delante. El sobrero del conde la Maza, que salió en quinto lugar, declaradamente manso.
Frente a semejante material El Fundi (de verde esmeralda y oro) hizo valer sus galones, como se comprobó en la lidia del primero y, sobre todo, en la faena al cuarto, al que consiguió ligarle naturales de mucho mérito. La pena es que la espada impidió un  triunfo muy merecido.
En un sobresalto nos tuvo toda la tarde Rafaelillo (de grana y oro), sin visos posibles de lucimiento con su primero y aprovechando con buen criterio las embestidas del que cerraba plaza, al que si no llega a ser por los reiterados fallos con la espada --en un tris estuvo de los tres avisos— le hubiera cortado la oreja.
Completaba la  terna un Juan José Padilla (de azul marino y oro) cumplidor. No se salió de su guión. Lo que pasa es que hacerlo con semejantes toros merece un respeto.
Se baja el telón. No acierto a discernir si es la autoridad o si son los toreros, pero no vendría mal que quien corresponda repiense un poco en la enorme premiosidad con la que se han desarrollado la mayoría de las corridas. Digo yo que una cosa es hacer las cosas bien y otra diferente ponerse pesados hasta el hartazgo. Se me dirá que es un mal generalizado en el universo taurino. Pues si en algún sitio eso se puede arreglar es en Sevilla, donde los aficionados son los primeros que comprenden que “cuando no puede ser, es imposible”; vamos que agradece la brevedad.

©Antonio Petit Caro

Leonardo Hernández confirma su madurez

Decimoséptima de feria
Sevilla, 25 de abril de 2010
La tradicional matinal de rejones, en el último día de la feria, ha venido a confirmar el momento de madurez de Leonardo Hernández, que una cuadra muy a punto ha podido desarrollar momentos brillantes en la lidia del sexto, del que sería premiado con dos orejas.
La Maestranza registró tres cuartos de entrada en mañana calurosa, en la que se lidió una corrida de Murube, de presencia desigual, pero casi todos con acusada mansedumbre; de esta mala tónica se libraron en parte quinto y sexto, los más lucidos del encierro. Y otra vez habrá que preguntarse si no ha llegado el momento de abrir el abanico de ganaderías, para romper  el monocultivo del encaste ”murube”, que parece en vías de agotamiento.
Técnicamente impecable, templando mucho en la lidia, el mal uso del rejón de muerte privó a Antonio Domecq  de un premio muy merecido, en la que ha sido la mejor de sus actuaciones en los últimos años en esta matinal.
Se peleó bien con un manso de tomo y lomo el portugués  Rui Fernández, exponiendo siempre ante un toro muy aquerenciado en las tablas, en las que tuvo que desarrollar toda su faena.
En su línea personal, Ginés Cartagena sipo compaginar sus espectacularidades con el temple, en una faena premiada con una oreja.
Cumplió sobriamente Sergio Galán, en tanto Joao Moura hijo --que sustituía al lesionado Álvaro Montes— tuvo momentos muy lucidos, en especial por su forma de templar las embestidas, aunque luego resultara más irregular a la hora de clavar.

©Antonio Petit Caro

sábado, 24 de abril de 2010

Los mediáticos merecen mejor trato

Decimosexta de feria
Sevilla, 24 de abril de 2010
El esfuerzo importante de El Fandi con el brusco sexto de la tarde ha sido quizá lo más relevante de este decimo sexto festejo abrileño, en el que los llamados mediáticos han colocado el cartel de “No hay billetes” en la Maestranza.
Algún día habrá que valorar en su justa medida a esta terna, en ocasiones poco valorada por muchos aficionados. A mí me recuerda al inicial “cartel de los banderilleros”, que a lo tonto a lo tonto dio la vuelta a toda la geografía taurina, salvando la taquilla de muchas ferias, incluso de las importantes. Aquello  acabó por derribo y no por hartazgo de su público, que siempre les fue fiel, sino por la desidia de los empresarios. Garantizaban el lleno y muy probablemente el mejor margen de beneficio, pero algunos empresarios se pasaron de listos, hasta que, con toda razón, los toreros dijeron que hasta aquí habían llegado, que con su fuerza en la taquilla así no se podía seguir: salvaban las cuentas y a cambio siempre los acartelaban con la corrida que no quería  nadie. Tengo para mí que eso acabará ocurriendo con el cartel de los mediáticos.
En esta  ocasión, Álvaro Domecq ha enviado seis “torrestrellas” bastante parejo en tipo y pelo, pero también en comportamiento; el quinto de ellos fue devuelto, para en su lugar salir un sobrero de Toros de la Plata, hierro propiedad del restaurador  Pedro Trapote. Dicho directamente: sus catering son mejores, para que engañarnos.
Por alguna radio decía El Cordobés (de nazareno y oro), que gustos a parte es hombre inteligente, que había sido una pena porque ante otra clase de público los toros de hoy eran para darles fiesta, pero no en la Maestranza. Y razón le sobraba. A  la sosería y poca raza se le puede combatir con otras armas, no con el derechazo largo y profundo. Consecuentemente con su opinión, el torero madrileño estuvo cumplidor, sin salirse de los cánones de la normalidad, pero sin romper a su estilo.
También Rivera Ordoñez (dicen que de pizarra y oro) trató de hacer un esfuerzo con el sobrero, al que banderilleó sin alharacas pero con verdad. Luego, el  sobrero criado en “Los tinajones”, la antigua finca de su abuelo Antonio, se le acabó antes de empezar, hasta echarse sin que aún hubiera mantado la espada.
Demos por anotados los dos tercios de banderillas de El Fandi (de azul marino y oro), muy mande in Fandi, aguantando hasta que en el último par el toro le pusiera los pitones en la cara. Un atleta, oiga. Si el tercero se acabó pronto, con el sexto, el más enrazado del encierro pero también el más brusco, el granadino estuvo muy firme, aguantando parones y miradas, para vaciar la embestida las más de las veces con limpieza. Tuvo mérito, aunque luego se le reconociera menos de lo debido como consecuencia del pinchazo que antecedió a la estocada. Era evidente que no quería pasar de vacío por la Maestranza. Se agradece.

©Antonio Petit Caro

La trilogía de las desgracias

13ª-15ª de feria
Sevilla, 21-23 de abril de 2010
Entre detractores y taurinos poco responsables, no está la Fiesta hoy para apóstoles de la catástrofe. Ya tenemos demasiados problemas como para que resulte indiferente que en una de las dos ferias fundamentales de la temporada se nos junten tres tardes espantosas, para desesperación de quienes aman lo que ocurre en un ruedo.
Y sin embargo algo de eso ha ocurrido en los tres últimos días de la feria abrileña. Por un causa o por otra, se nos han ido no ya en blanco, sino caminando hacia el vacío.
Puede tener alguna explicación lo ocurrido el miércoles, día 21: la corrida de Puerto de San Lorenzo, con el peligroso remiendo de un sobrero de Toros de la Plata –-que resultó de hojalata— pusieron las cosas tan cuesta arriba que hasta el propio Enrique Ponce pasó muchas fatiguitas, ahora que anda conmemorando sus 20 años de alternativa. Ya era difícil que esto pudiera ocurrir, pero pasó. ¿Un aviso al torero o un simple incidente en el camino? Ya veremos, pero fue duro comprobar lo que ocurrió. Sobre todo por respeto a la limpia trayectoria del valenciano.
Pero menos explicación cabe buscar a lo ocurrido en el jueves y el viernes, con los toros de Alcurrucen y Fuente Ymbro, respectivamente. Tanto en uno como en otro festejo hubo material potable para que las cosas hubieran discurrido de otra manera.
Lo cierto es que estos tres días de abril han puesto las cosas claras. Y así, se confirmó que El Cid necesita un respiro, para volver a su verdadero ser. Se puso de manifiesto que Talavante sigue con sus altibajos del pasado año. Quedó claro que a Curro Díaz y a Matías Tejela les cuesta un mundo despegar, por más oportunidades que se les han ido acumulando. Llevado con más tiento, al menos Rubén Pinar no se cerró puertas, que tal como han discurrido las cosas ya es bastante.
Pero lo más preocupante ha sido comprobar cómo a Miguel Ángel Perera se la ha ido en blanco –mejor habría que decir, en gris bastante oscurito— la feria sevillana, en la que tantas reivindicaciones había planteado, y Daniel Luque confirma que sufre los efectos de las reiteradas equivocaciones de sus mentores: la han metido una presión que no le resulta soportable, de forma que después del trastazo de los seis toros de Madrid, se topa con tres corridas en la Maestranza y no se siente con ánimo o con preparación para dar siquiera una vuelta al ruedo. Feo se les pone el año, sobre todo al segundo, que ahora tendrán que resolver en sus compromisos de Madrid.
Total, que entre una cosa y otra, han tirado las tres cartas, hasta dejar en solitario a El Juli y a José María Manzanares como los únicos que no salen damnificados del ruedo maestrante.

©Antonio Petit Caro

martes, 20 de abril de 2010

Mucho más que simple triunfalismo




Duodécima de feria
Sevilla, 20 de abril de 2010
En tarde espléndida de sol, con el “No hay billetes” colgado en las taquillas, si se resume todo en la escueta estadística del reparto de cuatro orejas, podría llevar a algunos a unos comentarios triunfalistas, que casi siempre se corresponden poco con la realidad. Hoy, en cambio, hubo pasajes de mucho mérito, que lo seguirían teniendo si del papel borramos el número de trofeos concedido por la Presidencia.Y así, me quedo, por ejemplo, con la maciza faena de El Juli (de corinto y oro) al excelente cuarto de la tarde. Y me quedó con la capacidad de José Mª Manzanares (de nazareno y oro) para entender a sus dos toros.
Pero en seguida hay que dejar constancia que doña Paloma Eulate trajo al ruedo maestrante seis “torrealtas” interesantes. Poco parejos de presentación, más bien  tirando a recortada de tipo, la corrida tuvo un toro excepcional para la muleta, el ya citado cuarto, al que nada me habría  importado que le dieran la vuelta al ruedo. Quizás el menos lucido, para ganadera y torero, fue el primero por su baja casta y su sosería, pero los demás todos tuvieron algo para fijarse: desde ir desarrollando a más del segundo a esa brusquedad del quinto que llegaba al tendido. Cierto que no era en su conjunto una corrida para perder la cabeza, pero tuvo interés, que no es poco ante tanto descastamiento por circula hoy.
Tenía toda la lógica que, después de su Puerta del Príncipe, El Juli saliera hoy con el sano propósito de proclamarse anticipadamente triunfador de la feria 2010. Esperemos hasta el domingo para comprobarlo, pero dejemos constancia que, tras cumplir simplemente con su primero, cuajó una faena redonda con el buen cuarto, al que derribó patas arriba de una gran estocada. Fue, desde luego, el temple y la ligazón, pero también la inteligencia para hacer en todo momento que su enemigo rompiera hacia adelante. Nada que objetar por tanto a su doble premio.
Manzanares entra en estos días en un paréntesis taurino, por la operación a la que debe someterse. Y parece como si se hubiera querido ir a este paro forzoso dejando claro cuál es su posición en el planeta de los toros. Lo hizo con el segundo, al que supo lidiar de  menos a más hasta cortarle la oreja; pero lo hizo también aguantando las tarascadas del quinto, sometiéndolo con firmeza hasta cortar otro apéndice.
Daniel Luque (de rosa y oro) no terminó de entenderse con ninguno de sus enemigos, ante los que el simple bagaje de la voluntad no era suficiente. No parece justo entrar hoy en otras consideraciones, pero algún día habrá que repensar si a este torero no se le está sometiendo a una sobredosis de stress superior a lo que sería lógico con un torero tan joven.
Anotemos, en fin, un ejemplo más de cómo los toros siempre encierran riesgo. El quinto de la tarde, con toda la espada dentro, echado junto a las tablas, dio una cornada en la cara al banderillero Luís Blázquez cuando trataba de apuntillarlo. Según el Dr. Vila, el resultado fue: “herida inciso-contusa en borde mandibular izquierdo que sigue una trayectoria ascendente de 8 cm con rotura de la aponeurosis facial y fibras del masetero, contundiendo sin herirla la glándula parótida y formando una herida en scalp con dos colgajos. Se realiza bajo anestesia general limpieza y sutura de planos musculares y aponeuróticos, colocándole drenaje aspirativo. Pronóstico menos grave". A reponerse pronto.

©Antonio Petit Caro

lunes, 19 de abril de 2010

Morante, también contra los elementos



Undécima de feria
Sevilla, 19 de abril de 2010
Si nuestro viejo antepasado no envió a sus naves a luchar contra los elementos, Morante sí hizo hoy el paseíllo dispuesto a dar la cara contra los elementos. Y a hacerlo no sólo con valor, que lo tiene, sino con buena técnica y, ¡olé!,  con sentimiento cuando era posible. Hay que quitarse el sombrero ante el torero de la Puebla, que no mereció la cicatería del palco, hoy dirigido por un señor dispuesto a equivocarse cuantas más veces mejor.
La tarde no fue la que soñaban los del clavel y la novelería, que habían puesto el no hay billetes. Hasta el “Averías” bajó hasta Sevilla para no perderse el acontecimiento. Pero en medio de la historia, que se decía de duende, se cruzó la corrida de Borja Domecq, guapa de presencia, pero no sobrada de fuerzas y, para colmo, con tan mala suerte de la inutilización de dos toros, sobre todo el segundo, un colorado bien hecho y armonioso con el hierro de Vegahermosa.
Es de suponer que la torería andante estará contenta. ¡Por fin Canorea  ha lidiado el sobrero de Javier Molina! Era ya como de plantilla y con despido caro: toda la feria en los toriles. Hasta que Morante lo pasaportó esta tarde. Respiren tranquilos los toreros aún por anunciarse: ya no les está esperando el dichoso sobrero. A escote debían darle un banquete de homenaje por el favor que les ha hecho.
Pero precisamente a ese sobrero, tan chico o más que el jandilla al que sustituía,  nos brindó la oportunidad de tocarle las palmas a Morante cuando nos mostró otra de sus caras: la de torero con valor y técnica, desarrollados además sin olvidarse de cómo se torea con las muñecas y la cintura. Para mí que mereció la oreja, aunque fuera al precio que los del clavel a la salida nos dieran luego la paliza con el cante del duende y el compás.
Como los elementos se habían puesto a la contra, a Morante  también le devolvieron a los corrales su primero, ese guapo ”vegahermosa”, castaño de pelo. En su lugar salio otro jandilla  brusco y geniudo. El torero estuvo muy digno.
Tampoco los elementos fueron propicios para Cayetano. Pero tengo que reconocer paladinamente de inmediato que esta tarde me reconcilié con este Rivera Ordoñez. Eso de que estuvo muy profesional me parece una cursilada, que para colmo siempre está en boca de hasta las cupletistas. Me pareció, en cambio, un torero hecho, empeñado en hacer todas las cosas bien y sin trampa, con gusto en el manejo de los trebejos taurinos –-todo lo más, con capotes un poquito sobrados de tela— y con una espada como la del Cid (el Campeador, aclaro). Sus lances rondilla en tierra al que cerró plaza tuvieron tanta usía como sus propios espadazos. Paso muy digno por la Maestranza, a la espera de Madrid.
Completaba la terna Julio Aparicio, que cumplió con un lote poco propicio, como el resto de sus hermanos de camada.
Y ahora a esperar a El Juli, que este martes vuelve. ¡Oído cocina!

©Antonio Petit Caro

domingo, 18 de abril de 2010

Manzanares, en el patio de su casa




Décima de feria
Sevilla, 18 de abril de 2010
Frente a los dos mansos de Moisés Fraile (encaste lisardo), los cuatro buenos toros de El Pilar –-excelentes los dos “aldeanuevas”  lidiados en 5º y 6º lugar—  han sido el fundamento de una tarde en la que la premiosidad ya habitual se hizo mucho más llevadera (2 horas y media de festejo) y en la que hubo pasajes verdaderamente excelsos.
A gran altura ha estado José Mª Manzanares (de azul marino y oro), hay que reconocerlo. Ya con el manso “lisardo” que lidió en primer lugar había dejado su tarjeta de visita, con momentos muy lucidos, todos los que permitió su rajado enemigo. Al sexto lo vio desde el primer capotazo, que dio paso a una serie de airosos lances abrochados con un recorte de cartel. Centrado, imponiéndose con firmeza a los intentos andarines del toro, con la muleta tuvo pasajes extraordinarios, sólo emborronados, ya es mala suerte, con el pinchazo previo a la estocada. Cortó una legítima oreja. Queda en una posición interesantísima para su próxima tarde, con el público más manzanarista que nunca. Esto sí que es como  torear en el patio de su casa. Se lo ha ganado.
También Sebastián Castella (de azul purísima y oro) supo entender a su segundo enemigo, al que lanceó con empaque.  La faena, muy en su corte, tuvo ritmo. Podrá decir alguno que debió estar mejor, pero no hay que olvidar que el toro fue a menos, probablemente por el esfuerzo que el propio torero le había exigido con los engaños. Se le concedió una merecida oreja. En cambio, debió  centrarse  mejor con el manso y soso segundo de la tarde. Tuvo momentos aislados, pero no consiguió llegar a los tendidos, quizás porque el mismo no estaba convencido de que podía ir a más.
El respeto a una trayectoria de honradez aconseja no extenderse en la actuación de El Cid (de verde botella y oro). Baste decir que hoy ha confirmado que no está en su momento. Y tanta desorientación acaba por extenderse a su propia cuadrilla: ¡14 capotazos necesitó El Boni para poner en suerte a un toro para el primer par de banderillas!
Pero hacíamos hincapié al principio en lo premioso que viene siendo el desarrollo de todas las corridas. La estadística de esta tarde nos explica bastante bien cuál es su causa. Observe el amable lector el cuadro numérico de esta tarde: casi 500 muletazos y capotazos, de los que no más allá de 100 fueron buenos y más de la mitad absolutamente innecesarios. Con estos números no hay reloj que disimule.

Toro
Capotazos*
Muletazos
48
40
40
39
30
31
28
44
31
42
25
43
 *En primer y segundo tercio

©Antonio Petit Caro

sábado, 17 de abril de 2010

Gavira se llevó por delante la tarde

Novena de Feria
Sevilla, 17 de abril de 2010
Seis mansos cinnqueños de Gavira  se llevaron por delante uno de los carteles interesantes de la fería de abril. De hecho, una tarde vestida de gris y plomo para los aficionados que volvieron a llenar la Maestranza.
Gavira había enviado siete toros –los siete se lidiaron, el tercero como sobrero—  con romana, desiguales hechuras y bien armados. Pero todos rematadamente mansos y sin fondo alguno. Si a eso se le añaden los resabios de la edad (el ultimo estaba a punto de cumplir los seis años), está el cuadro completo. Una corrida para la matadero.
Con semejante material, fuera de la voluntad de los espadas y de pequeños detalles, la cosa no pudo tener más historia. Unos detalles sueltos de Morante (de ciruela y oro), que estuvo muy firme con el cuarto; los reiterados intentos de Alejandro Talavante (de verde mar y oro), que no terminó de reunirse con el segundo de la tarde, el único con unos ápices de toreabilidad; un quite mecido y lento de Daniel Luque (de caña y oro).
Con semejantes antecedentes, la tarde tuvo dos notas positivas. Una, que no llovió;  la otra, comprobar que el ánimo de Luque no ha quedado olvidado en un armario, después del batacazo de Las Ventas.

©Antonio Petit Caro

viernes, 16 de abril de 2010

¡Enorme Juli!

Octava de feria
Sevilla, 16 de abril de 2010
El Juli dijo aquí estoy yo. ¡Y cómo lo dijo! Por si quedaba alguna duda, el torero de Velilla de San Antonio está en su momento cumbre. Ayer se comprobó bajo la lluvia en el ruedo de la Real Maestranza. Enorme, torero.
Algunos entraran ahora en la discusión de si el Sr. Teja –cuya rehabilitación en la presidencia se ha demostrado innecesaria— debía haber dado dos orejas en el primero y una el cuarto. Falso debate, afirmo. Cuando se está como ayer lo hizo El Juli, este debate carece de sentido. La almendra de la cuestión es otra bien distinta, es que no se puede torear con más temple, con más hondura, reunido en un palmo de terreno, sin dejar más tiempos muertos que los necesarios para que respirara  su enemigo.
Cuando todo eso se hace así con capote y muleta, cuando además se va uno detrás de la espada con tanta verdad como lo hizo, perderse en los errores de la presidencia es pueril. El Juli ha demostrado que está en tal dimensión que no se le puede medir por la aritmética de los trofeos, sino por la forma de plasmar en eternidad el arte efímero del toreo.
Se podrá aducir que tuvo la suerte de cara; es cierto, le correspondieron los dos únicos  toros que permitían el toreo, dentro de la corrida de El Ventorrillo, de correcta presentación pero muy desigual juego. Pero no sé quien tuvo más suerte, si el torero en el sorteo, o los dos toros por caer en semejantes manos.
Los taurinos dicen en circunstancias parecidas que “el torero ha estado cumbre”. Prefiero decir que está en su plena madurez artística y profesional. Cuando además se le desborda la afición, se sitúa ya en los límites a los que han llegado muy pocos en esta Fiesta.Su salida en triunfo por la Puerta del Principe, con una multitud queriendo arrancarle un recuerdo de su terno azul pavo y oro,  tuvo mucho peso, de las más auténticas de los ultimos tiempos.
Mi respeto  para Sebastián Castella (de nazareno y oro) y Miguel Ángel Perera (de fucsia y oro), que no tuvieron opciones, salvo para ser privilegiados espectadores de la tarde apoteósica de su compañero de cartel.
El Juli ha puesto el listón muy alto.  Queda mucha feria por delante. Al propio torero le quedan dos toros para el próximo martes. Pero hay que reconocer que mucho tendran que empeñarse los que vengan detrás para superar lo visto esta tarde, climatológicamente tan poco propia de la primavera sevillana.
Y una nota: rememorando a su augusta abuela, en el Palco Real presidió el festejo la Infanta doña Elena.

©Antonio Petit Caro



Sobre este torero se puede ver también:
http://mistoreros.blogspot.com/2010/04/el-juli-algo-mas-que-cuatro-ocurrencias.html

jueves, 15 de abril de 2010

Victorino tiene un problema; todos tenemos un problema

Séptima de feria
Sevilla, 15 de abril de 2010
Decepción grande  en la séptima de feria, desarrollada a plaza casi llena, con un esporádico pero desabrido chaparrón de granizo. La recuperación no se dio. Victorino Martín sigue teniendo un problema, como ya se advirtió en la pasada temporada. Pero de paso, todos tenemos un problema.
Es una llamada de atención importante, que explica la renuncia voluntaria del criador a comparecer en el ruedo de Las Ventas por este año. Pero, sobre todo, es una llamada de atención para los demás criadores. Cuando ya se discute hasta la baja casta que se está cultivando para las corridas murubeñas de rejones, solo le faltaba a la afición que se viniera abajo el entramado de Victorino.
Al ruedo maestrante salieron, eso sí, seis toros bien presentados  y, en general, muy en línea con el tipo de la Casa. Pero bajos de casta casi todos, sin fondo, sin esa acometida sostenida propia del encaste. Y lo peor que se puede decir de los victorinos toros, aburridos, sin transmitir un ápice de emoción  –ya sea buena o mala-  hasta el tendido. Y todo con el colofón del decaido quinto, que finalmente volvió a los corrales, para dar paso a un sobrero mal hecho y con poca fuerza,  también con el hierro de la  A coronada y  que, para no desentonar,  no rompió precisamente la mortecina  trayectoria de toda la corrida.
Antonio Ferreras (de blanco y oro), con la mejor disposición, sólo se pudo lucir en los tercios de banderillas, sobre todo en el cuarto, realizado con mucha verdad y más riesgo, que pusieron a la los tendidos de pie. Luego, esfuerzo, empeño, porfía…. Lo único que permitía su deslucido lote. Pero destaquemos también la profesionalidad que demostró durante toda la tarde.
Parecía que con el sobrero El Cid (de azul pavo y oro) iba a recuperar un poco de terreno. Tampoco esta vez pudo ser. Se engañaría el torero de Salteras si todo lo fiara a la excusa de la triste corrida de Victorino. Es cierto que ninguno de sus dos enemigos le daba margen para nada. Pero no es menos cierto que el torero no consigue superar su bache. Dicho todo lo cual por respeto a la verdad; pero por el mismo respeto a la verdad hay que añadir el sin sentido de la predisposición a su contra de una parte del público.
A Cesar Jiménez (de verde  y oro) se le vio responsabilizado por el compromiso,  que era importante en ese nuevo intento de escalar posición que ya inició en Valencia. Cumplió sobradamente en el tercero; con el sexto, que al principio parecía que iba a romper la racha, sólo pudo lidiarlo sobre las piernas. Como sus compañeros, en ambos estuvo breve con la espada.

©Antonio Petit Caro

miércoles, 14 de abril de 2010

No se aprovecharon los tres toros buenos de El Torreón



Sexta de feria.
Sevilla, 14 de abril de 2010
Un amigo, que es taurinamente bastante sabio, suele decir que el mejor termómetro para medir cuál es el momento de cada ganadería radica en el grado de aceptación que tiene entre las figuras. Un poquito de casta más o menos, que suele ser casi siempre un muchito de mnos, tiene razón. El recuerdo viene al caso por el cartel de hoy en la Maestranza, en el que las reses de la divisa de El Torreón –-propiedad en la actualidad  de Cesar Rincón--corresponden en su lidia a unos honrados toreros de segundo nivel. Ahí está resumido todo. No es de extrañar, en consecuencia, que cuando se anunciaron los carteles llamara tanto la atención la composición de la terna que iba a lidiar --en miércoles de preferia, por cierto-- los hasta ahora tan solicitados por las figuras.
La razón de esta realidad quizás haya que buscarla en lo bien presentados y mejor armados que estuvieron los seis toros --el cuarto fue devuelto al inutilizarse en el ruedo, siendo sustituido por un sobrero del Conde de la Maza, un marrajo imposible--, aunque luego todos tuvieron las fuerzas justas.
Lo cierto es que salieron al menos tres toros para darle un poquito o un mucho de fiesta. Ninguno de ellos le correspondió al honrado Antonio Barrera, que hizo la paseíllo cuando aún estaban en la capilla ardiente los restos mortales de su padre. Sevilla le trató con respeto y con cariño; el torero correspondió con hombría.
Cuesta trabajo entender como Luis Bolivar, placeado como está, se dejó ir al segundo de la tarde, un toro que pedía toreo del bueno, templado, suave, armonioso. Sencillamente, no lo entendió. Tampoco Salvador Cortes se supo acoplar con el buen toro que hizo tercero, ni con el mismo sexto, si bien éste necesitaba de unas manos enfermeras. Una pena poco comprensible que ambos desaprovecharan semejante oportunidad y en Sevilla.
Y mañana más. Mañana Victorino se la juega. El año en el que ha tenido que renuniciar a su emblemática plaza de Las Ventas, el año en el que debe  rectificar la mala estela del año anterior en tantas Plazas --Maestranza incluida--, el ganadero de Galapagar tiene ante sí un compromiso importante.
Pero no es menor el que le corresponde a Manuel Jesús "El Cid", que necesita ver cuanto antes la luz del final de ese tunel en el que anda sumergido desde hace ya demasiados meses.
 
©Antonio Petit Caro

martes, 13 de abril de 2010

Arturo Macías merece mejor suerte




Quinta de Feria en Sevilla, 13 de abril de 2010.
No pudo ser. Mejor dicho, los toros de Palha destrozaron la tarde. Y el muslo del mexicano Arturo Macías. El gazpacho de sangres y de cruces que está organizando el ganadero portugués no augura  nada bueno, a tenor de lo visto. Frente al desastre ganadero, la terna se supo sobreponer. Pero no pudo lucirse, ni al modo moderno, ni al antiguo.
Con una presentación desigual, tirando a improcedente, con mansedumbre declarada y embestidas casi siempre engañosas, agarrándose férreamente al piso a las primeras de cambio,  sólo permitían la dignidad profesional de matar la corrida sin agobios. Y así se hizo.
Hubo, es cierto,  detalles sueltos. Algún muletazo y gran estocada de Serafín Martín en el cuarto; valor estoico y decidido en el mexicano Macías; destellos del mejor gusto de Ivan Fandiño. Poco bagaje para una tarde tantos días soñado por los tres espadas.
La peor suerte le correspondió a Arturo  Macías, que en cuanto se trató de quedar quieto con el quinto sufrió una cornada fuerte en el muslo derecho. Antes había dejado su tarjeta de visita de un valor  firme y un propósito indudable de no irse de vacío. Ya es  desgracia la de este torero: segunda corrida en España, segunda cornada. Por su buena disposición, merece mejor suerte.

Parte médico: "Herida por asta de toro en cara interna, tercio medio del muslo derecho que atraviesa el Sartorio y vasto interno, llegando hasta la parte posterior del fémur en una extensión de 20 centímetros. Otra herida con trayectoria hacia arriba y hacia fuera de diez centímetros de extensión, sin lesionar paquete vascular. Pronóstico Grave". Fdo. Dr. Ramón Vila.

©Antonio Petit Caro